Los momentos que más me gusta capturar no son las poses, son los abrazos que pasan entre ellas.
Humo rosa, confeti y una noticia que cambia todo. Cubrir estos momentos es un privilegio.
Frente al altar, con la corona puesta y quince años de historia detrás.
Retrato nocturno, luz de vela y una ciudad de fondo. Así de simple, así de auténtico.
Luces, música en vivo y una audiencia entregada. Me gusta congelar el instante justo.
Uno de esos días donde solo hay que sentarse, dejar colgar los pies y disparar.
Un experimento en blanco y negro, buscando algo distinto al retrato de siempre.
Caminando por el Parque Central, cámara en mano, sin buscar nada en particular.
Las fotos grupales rara vez salen perfectas al primer intento, y por eso me gustan tanto.